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Muchas veces un
familiar o amigo comienza a tener comportamientos "diferentes",
a hacer comentarios que no eran frecuentes en él, cambiar su
modo de vida. Cuando estos signos son acompañados de la referencia
a algún grupo de estudios, oración o similar, comenzamos
a temer que nuestro familiar o amigo esté en riesgo de caer en
una secta.
¿Cuáles
son los signos de que ese es el problema?
Como en todo fenómeno
relacionado con las conductas humanas, no hay signos indubitables de
que esto esté ocurriendo. Pero sí podemos enumerar señales
habituales que deben alertarnos:
- Inestabilidad
emocional. La captación por parte de un movimiento
de características sectarias supone un proceso somete al
candidato a una disciplina psicológica que tiende a provocar
una modificación de la estructura de valores y las pautas
de conducta del mismo. Esto genera un período de transición
claramente marcado por la inestabilidad emocional del candidato:
cambios repentinos de estado de ánimo, tránsito
de la angustia a la euforia sin una causa aparente, reacciones
emotivas infrecuentes, etc.
- Cambios
de conducta injustificados. Consecuentemente, el mismo proceso
provoca alteraciones notables en los patrones de conducta del
candidato sin justificación aparente, muchos de ellos de
graves consecuencias.
- Abandono
de las aficiones habituales, tales como música, deportes,
lecturas.
- Cambio
en sus hábitos diarios: horarios de sueño, comidas,
entradas y salidas.
- Modificaciones
en el vestido, el peinado, la higiene personal.
- Cambios
en el lenguaje.
- Abandono
de carreras de estudio, trabajos, noviazgos, etc.
- Incapacidad
para sostener sus afectos. El proceso de modificación
conductual requiere la reorganización de los afectos del
candidato: nuevos amigos, nuevos referentes. Esto se traduce en
el distanciamiento de los afectos familiares más cercanos
y el abandono progresivo de los grupos de amigos anteriores.
- Pérdida
de la libertad.
Progresivamente el candidato depende más de las decisiones
del grupo o su líder que de sus propias opciones. Sin embargo
nuestro familiar o amigo sostendrá que los cambios son
fruto de decisiones propias, aunque estará repitiendo los
argumentos recibidos del grupo o su líder. Muchos de los
cambios de conducta encuentran aquí su explicación:
las cosas deben hacerse así, porque así lo establece
el grupo.
- Disminución
del uso de la razón. Cada vez más las opiniones
y opciones son fruto de la información y directivas recibidas
del grupo y sus líderes. Poco a poco deja de pensar por
sí mismo. Paralelamente hay un cambio y reducción
del vocabulario, y en algunos casos se pierde el sentido del humor.
La alegría comienza a parecer más una actitud forzada
que una manifestación del bienestar interior.
- Falsa
mejora de la autoestima y la seguridad.
Nuestro amigo o familiar se manifiesta muy seguro al momento de
recibir observaciones o impugnaciones a su nueva situación,
pero desde fuera lo podemos verlo claramente dependiente del reconocimiento
de su nuevo grupo de referencia e inseguro en lo que se refiere
a este contexto
¿Qué
podemos hacer?
El amor por nuestros
seres queridos nos hace imposible mantenernos callados ante todo este
cambio. Por otro lado, todos hemos escuchado relatos negros sobre lo
que ocurre dentro de una secta: el lavado de cerebro, la instrumentación
de los adeptos, la prostitución, los riesgos de muerte o drogas...
Esto hace que inevitablemente
querramos hacer "algo". Y generalmente ese "algo"
comienza por intentar hablar con él para reflexionar sobre sus
nuevas amistades, sus cambios de conducta, las concecuencias de las
decisiones que toma, etc. Pero generalmente esa conversación
tiende a orientarse en algún momento al verdadero punto: "eso
es una secta, te lavaron el cerebro". Y finalmente acaba, si no
en una discusión, al menos en un silencio recíproco símbolo
de la comunicación interrumpida.
Eso es precisamente
lo que no debería haber ocurrido: sus captadores, de lo primero
que se ocuparon es de advertirle que está en un nuevo camino
que sólo los que se han iniciado pueden comprender; que por lo
tanto, debe estar preparado para la incomprensión y el rechazo
de sus familiares y amigos. Es decir, nuestra discusión sólo
consiguió dar cumplimiento a la primer profecía que hicieron,
y lo que es peor, de este modo afirmó la autoridad del grupo
quebrando los vínculos de afecto que lo unían a nosotros.
Es por esto que
la primer recomendación que hay que tener en cuenta es no
discutir ni establecer distancia con la persona que creemos está
siendo captada.
El
OBJETIVO FUNDAMENTAL es mantener tan estrecho y activo como
sea posible el vínculo de afecto que nos une a nuestro familiar
o amigo. Este
es el camino de salida que debe estar disponible cuando él decida
abandonar el grupo que está encadenando su libertad.
Esto no significa
mentir sobre nuestra apreciación respecto del grupo o su doctrina.
Muy por el contrario.
Pero implica afirmar
nuestro respeto por sus opciones personales, lo que nos da derecho a
pedir de él la misma actitud; y hacer notar explícitamente
qe apreciamos mucho más el afecto que nos une que un enfoque
doctrinal o religioso que puede distanciarnos.
¿Cómo
puedo ayudarlo entonces?
- Poner todo
el esfuerzo en mantener contacto con él. Para esto
todos los medios son buenos: conversaciones, correspondencia, llamados
telefónicos, visitas personales. Es importante que en todo
momento tenga presente que puede contar con nosotros.
- Debemos tener
muy presente que nuestro familiar o amigo es víctima de un
proceso de manipulación psicológica, y que por lo
tanto su capacidad de razonamiento y de percepción de
la realidad están reducidas por el manejo del grupo.
- Buscar el
consejo y asesoramiento de quienes tienen conocimiento y experiencia
en estos temas.
- Tener mucha
paciencia. No debemos ceder a los impulsos, presiones o chantajes
del grupo o de nuestro familiar o amigo. No se oponga al grupo.
Solo procuremos que nuestro familiar no asuma un compromiso de
alto grado con la organización (bautismo, rito de iniciación
u otro semejante). En general los grupos suelen aliviar su presión
sobre quienes después de un año no asumen un compromiso
estable, y es el momento en que nuestro amigo comienza a tener cuestionamientos
hacia la organización.
- Desconfiar
de todo lo que nos dice: sus palabras y actitudes están
manejadas y condicionadas por el grupo. Por otro lado no debemos
ignorar que en el contexto de la psicología de un grupo sectario
todo medio es válido en orden a su fin, incluso la mentira
y el engaño.
- ¡Cuidado!
No le entreguemos dinero.
Generalmente todo el dinero va a parar por una vía u otra
al grupo: donaciones, diezmos, compra de libros u otros elementos,
recolección de fondos para causas altruistas, etc.
- No dejarnos
atemorizar por el presunto "poder" del grupo. Juegan
muy bien el juego del engaño y la intimidación. Sin
embargo es preciso ser prudentes y actuar con decisión.
- Sin manifestar
aprobación por las ideas o acciones del grupo, es conveniente
mantener una actitud de curiosidad que nos permita mantenernos
al tanto de lo que acontece dentro del mismo. En esta línea,
toda información publicación, libro, etc. que podamos
obtener es valioso. Pero tenga mucho cuidado al momento de decidir
acudir a alguna reunión o presentación; si no está
adecuadamente preparado es aconsejable no hacerlo.
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