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Informe sobre Sectas
Versión 2.0
 

 

 

¿Cómo se Sale?

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Actualizada el 21-Aug-2006

 
 

Muchas veces un familiar o amigo comienza a tener comportamientos "diferentes", a hacer comentarios que no eran frecuentes en él, cambiar su modo de vida. Cuando estos signos son acompañados de la referencia a algún grupo de estudios, oración o similar, comenzamos a temer que nuestro familiar o amigo esté en riesgo de caer en una secta.

¿Cuáles son los signos de que ese es el problema?

Como en todo fenómeno relacionado con las conductas humanas, no hay signos indubitables de que esto esté ocurriendo. Pero sí podemos enumerar señales habituales que deben alertarnos:

        1. Inestabilidad emocional. La captación por parte de un movimiento de características sectarias supone un proceso somete al candidato a una disciplina psicológica que tiende a provocar una modificación de la estructura de valores y las pautas de conducta del mismo. Esto genera un período de transición claramente marcado por la inestabilidad emocional del candidato: cambios repentinos de estado de ánimo, tránsito de la angustia a la euforia sin una causa aparente, reacciones emotivas infrecuentes, etc.
        2. Cambios de conducta injustificados. Consecuentemente, el mismo proceso provoca alteraciones notables en los patrones de conducta del candidato sin justificación aparente, muchos de ellos de graves consecuencias.
          • Abandono de las aficiones habituales, tales como música, deportes, lecturas.
          • Cambio en sus hábitos diarios: horarios de sueño, comidas, entradas y salidas.
          • Modificaciones en el vestido, el peinado, la higiene personal.
          • Cambios en el lenguaje.
          • Abandono de carreras de estudio, trabajos, noviazgos, etc.
        3. Incapacidad para sostener sus afectos. El proceso de modificación conductual requiere la reorganización de los afectos del candidato: nuevos amigos, nuevos referentes. Esto se traduce en el distanciamiento de los afectos familiares más cercanos y el abandono progresivo de los grupos de amigos anteriores.
        4. Pérdida de la libertad. Progresivamente el candidato depende más de las decisiones del grupo o su líder que de sus propias opciones. Sin embargo nuestro familiar o amigo sostendrá que los cambios son fruto de decisiones propias, aunque estará repitiendo los argumentos recibidos del grupo o su líder. Muchos de los cambios de conducta encuentran aquí su explicación: las cosas deben hacerse así, porque así lo establece el grupo.
        5. Disminución del uso de la razón. Cada vez más las opiniones y opciones son fruto de la información y directivas recibidas del grupo y sus líderes. Poco a poco deja de pensar por sí mismo. Paralelamente hay un cambio y reducción del vocabulario, y en algunos casos se pierde el sentido del humor. La alegría comienza a parecer más una actitud forzada que una manifestación del bienestar interior.
        6. Falsa mejora de la autoestima y la seguridad. Nuestro amigo o familiar se manifiesta muy seguro al momento de recibir observaciones o impugnaciones a su nueva situación, pero desde fuera lo podemos verlo claramente dependiente del reconocimiento de su nuevo grupo de referencia e inseguro en lo que se refiere a este contexto

¿Qué podemos hacer?

El amor por nuestros seres queridos nos hace imposible mantenernos callados ante todo este cambio. Por otro lado, todos hemos escuchado relatos negros sobre lo que ocurre dentro de una secta: el lavado de cerebro, la instrumentación de los adeptos, la prostitución, los riesgos de muerte o drogas...

Esto hace que inevitablemente querramos hacer "algo". Y generalmente ese "algo" comienza por intentar hablar con él para reflexionar sobre sus nuevas amistades, sus cambios de conducta, las concecuencias de las decisiones que toma, etc. Pero generalmente esa conversación tiende a orientarse en algún momento al verdadero punto: "eso es una secta, te lavaron el cerebro". Y finalmente acaba, si no en una discusión, al menos en un silencio recíproco símbolo de la comunicación interrumpida.

Eso es precisamente lo que no debería haber ocurrido: sus captadores, de lo primero que se ocuparon es de advertirle que está en un nuevo camino que sólo los que se han iniciado pueden comprender; que por lo tanto, debe estar preparado para la incomprensión y el rechazo de sus familiares y amigos. Es decir, nuestra discusión sólo consiguió dar cumplimiento a la primer profecía que hicieron, y lo que es peor, de este modo afirmó la autoridad del grupo quebrando los vínculos de afecto que lo unían a nosotros.

Es por esto que la primer recomendación que hay que tener en cuenta es no discutir ni establecer distancia con la persona que creemos está siendo captada.

El OBJETIVO FUNDAMENTAL es mantener tan estrecho y activo como sea posible el vínculo de afecto que nos une a nuestro familiar o amigo. Este es el camino de salida que debe estar disponible cuando él decida abandonar el grupo que está encadenando su libertad.

Esto no significa mentir sobre nuestra apreciación respecto del grupo o su doctrina. Muy por el contrario.

Pero implica afirmar nuestro respeto por sus opciones personales, lo que nos da derecho a pedir de él la misma actitud; y hacer notar explícitamente qe apreciamos mucho más el afecto que nos une que un enfoque doctrinal o religioso que puede distanciarnos.

¿Cómo puedo ayudarlo entonces?

      1. Poner todo el esfuerzo en mantener contacto con él. Para esto todos los medios son buenos: conversaciones, correspondencia, llamados telefónicos, visitas personales. Es importante que en todo momento tenga presente que puede contar con nosotros.
      2. Debemos tener muy presente que nuestro familiar o amigo es víctima de un proceso de manipulación psicológica, y que por lo tanto su capacidad de razonamiento y de percepción de la realidad están reducidas por el manejo del grupo.
      3. Buscar el consejo y asesoramiento de quienes tienen conocimiento y experiencia en estos temas.
      4. Tener mucha paciencia. No debemos ceder a los impulsos, presiones o chantajes del grupo o de nuestro familiar o amigo. No se oponga al grupo. Solo procuremos que nuestro familiar no asuma un compromiso de alto grado con la organización (bautismo, rito de iniciación u otro semejante). En general los grupos suelen aliviar su presión sobre quienes después de un año no asumen un compromiso estable, y es el momento en que nuestro amigo comienza a tener cuestionamientos hacia la organización.
      5. Desconfiar de todo lo que nos dice: sus palabras y actitudes están manejadas y condicionadas por el grupo. Por otro lado no debemos ignorar que en el contexto de la psicología de un grupo sectario todo medio es válido en orden a su fin, incluso la mentira y el engaño.
      6. ¡Cuidado! No le entreguemos dinero. Generalmente todo el dinero va a parar por una vía u otra al grupo: donaciones, diezmos, compra de libros u otros elementos, recolección de fondos para causas altruistas, etc.
      7. No dejarnos atemorizar por el presunto "poder" del grupo. Juegan muy bien el juego del engaño y la intimidación. Sin embargo es preciso ser prudentes y actuar con decisión.
      8. Sin manifestar aprobación por las ideas o acciones del grupo, es conveniente mantener una actitud de curiosidad que nos permita mantenernos al tanto de lo que acontece dentro del mismo. En esta línea, toda información publicación, libro, etc. que podamos obtener es valioso. Pero tenga mucho cuidado al momento de decidir acudir a alguna reunión o presentación; si no está adecuadamente preparado es aconsejable no hacerlo.

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