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Informe sobre Sectas
Versión 2.0
 

 

 

¿Cómo se Sale?

¿Qué puedo hacer? Ya es miembro

Actualizada el 21-Aug-2006

 
 

Desafortunadamente muchas familias albergan en su seno a algún miembro que ha sido captado o está bajo la dominación de un grupo de características sectarias. Esta situación de convivencia ciertamente no es sencilla tanto por razones internas como externas.

Desde lo exterior hay una presión social que parte de la visión oscura que los medios de comunicación y la sociedad se han formado sobre estos grupos: lavado de cerebro, reducción a la esclavitud, prostitución, drogas, abuso, manejo de grandes sumas de dinero... Ciertamente estos son aspectos no poco frecuentes en muchos de estos grupos, pero no siempre se presentan todos juntos y casi seguramente no es así en el caso de nuestro familiar o amigo. Esta visión fuertemente negativa se transforma en una carga de angustia, incertidumbre, temor e impotencia que la familia o el grupo de amigos lucha por sobrellevar tan gallardamente como pueden.

Desde el interior del núcleo familiar, las actitudes y manifestaciones del miembro que se ha integrado en un grupo de este tipo constituyen una fuente permanente de cuestionamiento, conflicto y antagonismo. Muchas veces su actitud insistentemente proselitista dificulta el trato personal y lleva a una sensación de astío que tampoco es buena.

¿Cuáles son los signos que puede advertir la familia?

      • Aislamento - Se advierte fácilmente que este miembro vive aislado del resto de la sociedad. Fuera del grupo no hay amigos, familiares, o compañeros de trabajo. Poco a poco va depositando todas sus relaciones dentro del círculo de la secta: amigos, noviazgo y/o familia. Paralelamente toda referencia a la realidad se va trasladando al grupo y sus líderes: decrece el interés por la lectura de medios de comunicación ajenos al entorno, se descartan las fuentes de información alternativas. Todo se recibe del grupo o a través del mismo.
      • Consiguientemente, hay un deterioro progresivo de las relaciones familiares y amistades hasta llegar muchas veces a la ruptura total. Tanto el rechazo de las nuevas ideas por parte de la familia y amigos, como su actitud propagandística permanente contribuyen a un enfriamiento de las relaciones hasta llegar, en muchos casos, a una ruptura definitiva. En una primer etapa el adepto ha procurado captar a sus familiares para incluirlos en su nuevo grupo de pertenencia; cuando comienza a visualizar esto como imposible por rechazo, desinterés o negación, comienza un proceso de distanciamiento progresivo. Hay casos en los que se ha llegado al abandono del cónyugue y los hijos.
      • Dificultades en el trabajo y pérdida de interés laboral y profesional. De la mano de una "nueva escala de valores" el adepto afirma haber descubierto qué cosas son las "verdaderamente importantes", es decir, el grupo y sus actividades. De este modo, nuestro familiar comienza a mostrar un notable deterioro en su contracción al trabajo pero por sobre todo en su preocupación por el progreso y desarrollo profesional. Profesionales brillantes y con una importante carrera la abandonan para ocuparse de los intereses del grupo.
      • Pérdida de la libertad. La familia y amigos pueden ver objetivamente cómo las opciones personales son hechas en función de las elecciones o disposiciones del grupo o sus líderes. El adepto ya no tiene un criterio independiente, sino que en todo depende de las opciones o necesidades del grupo.

 

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